25.7.10

Flaquear

La ventana se cerró.
Las voces que quise oír se callaron por siempre.
La palabras que esperé escuchar jamás llegarán y ahora.
Ahora sólo queda una elección.

Los caminos son provocadores, llamativos cada uno es su simpleza.
Diferente a más no poder.
Escoger, sólo un resultado posible.
Duda... ¡Duda!... ¡DUDA!...
No sé... ¡No sé!... ¡NO SÉ!...

Lágrimas y frustración.
Irreverencia extremista.
El cenicero se llena poco a poco.

19.7.10

Palabras normales

La cuidad se ve tan pequeña desde este piso 26. La gran Polis llamada Santiago parece una miniatura desde esta altura.
El sonido de los autos y los buses parecen lejanos desde aquí. El viento, este viento sopla de manera formidable. Ah, que ganas me dan de abrir mis brazos y alzarme al vuelo, dejarme llevar por le viento llegar a lugares donde jamás imaginé estar.
Esos lugares que sólo visitamos en sueños. Los sueños que dejamos de lado hace ya mucho tiempo y que de vez en cuando se asoman traviesos y curiosos a nuestra memoria causando que una lágrima melancólica corra por nuestra mejilla.
Ah, esos sueños de antaño. Esos viajes sin fin a mundos de fantasía llenos de colores y sueños realizables.
Nostalgia... Las abadías de mi memoria se llenan de recuerdos hermosos que poco a poco pasa el tiempo, pasan a ser dolorosos. Pero no menos felices. Heridas que sanaron al tiempo y me enseñaron a vivir mejor. Esas lecciones de gente grande, esas que se aprenden y aprehenden.
Las caricias de la luna llena me regocijarón en el umbral de la desesperanza. Fueron los brazos de la cordura quienes con su abrazo me hicieron crecer, convertirme en hombre, en amigo, en hijo, en hermano, en compañero y en amante. Si, en amante. Porque sin amarte no soy un hombre, sin amarte no soy persona, sin amarte no soy yo.
Ahora, miro al cielo y los rostros de mis maestros de vida se vienen a mi mente de forma aleatoria. Todos y cada uno y uno en especial. Aquel que vuela ahora a mi lado.

11.7.10

Previo a cita

Las calles se silenciaron de pronto. Mi mente quedó en blanco. El viento frío acariciaba mi rostro y jugaba con mi cabello. Su cara sonriente se acercaba a mí y no podía reaccionar.

5.7.10

Verdad

La ventana medio abierta, el viento frío ondeando la cortinas de la habitación. Tu cara semidormida apoyada en la almohada. El cigarro a medio fumar que acabo de pisar. Las nostalgias pasadas que vuelven de su tumba a susurrarme al oídos proposiciones indecentes.

Jamás dudé de ti. Jamás dudé de mí... y la verdad...
...La verdad es que jamás dejé de sentir mariposas en el estómago. Sólo me acostumbré a ellas.

1.7.10

Aquí

Aquí fue...
...Donde deje mis miedos enterrados.
Aquí fue...
...El lugar de nuestro primer beso.
Aquí fue...
...Donde arriba se volvió abajo.
Aquí fue...
...Donde comencé a caminar de tu mano.

25.6.10

Cogito ergo sum


Muchas veces me he preguntado si pensar está bien. No es necesariamente porque mi deseo sea ser un mediocre. Para nada esta interrogante nace de este fundamento.
Es sólo que siempre me he fijado que las personas que no piensan son de alguna forma son más felices que las que sí lo hacen. Eso es porque según mi forma de ver las cosas el pensar nace de la duda, la cual te lleva a cuestionar y buscar una respuesta, la cual no siempre nos gusta.
El conocimiento en estos días es aterrador. Porque lamentablemente saber las aberraciones que comenten nuestros pares son cada vez peores, la verdad acerca de nuestros gobernantes mundiales y locales. Cada una de estas verdades sólo han hecho querer ser extraterrestre y no vivir aquí.
Es por eso que me he cuestionado, si el hecho de pensar y cuestionarnos las cosas realmente nos hacen más felices que aquellos que viven en la ignorancia. Pero siendo ese el caso. ¿Es realmente eso una existencia? Con esto a mi mente llegan las palabras de Descartes quien dice “Primero pienso y luego existo”. Esto quiere decir que necesariamente las personas existen porque piensan en mayor o menor grado… Quizá ahí este la clave. En cuanto pienso, pero no puedo evitarlo no puedo evitar querer saber más.

16.6.10

De vuelta a casa.

La habitación está vacía. Mi cama deshecha como la dejé antes de irme al trabajo. En la ventana, el mensaje que escribiste con marcador. En la mesa de noche mi reproductor MP3 (es curioso porque acabo de darme cuenta que no lo llevaba, es mas, ni si quiera lo extrañé hoy).
Aún no ha oscurecido, por la ventana logro ver el barrio iluminado por las luces del crepúsculo anaranjado. Lastima que no recuerde dónde dejé mi camara fotográfica.
En mi me mente, hoy no están las ideas que suelen hacer de esta un lío. Por el contrario, hoy logro ver las cosas con otra perspectiva, quizás mi compañero nicotinoso hace bien su trabajo.
Lo cierto es que te extraño y que estoy aguantando las ganas de llamarte para no molestarte mientras trabajas y peor aún... No quiero extrañarte el doble cuando corte la llamada.