31.8.10

Divagando

El manto de luces a mis pies pierde su belleza con este sentimiento poco benevolente.
Mi vista ha estado clavada en el infinito de la noche a través de la ventana. Busco una respuesta... ha! Como si las luces de esta polis fuesen a dármelas.... Melancolía, mis lágrimas amenazan con salir nuevamente, las resisto pero es algo complicado.
No existen voces a mi alrededor, sólo susurros lejanos de personas próximas. Ahí, a lo lejos quizá encuentre lo que he buscado. Ahí al despertar de mis pesadillas quizá todo sea claro. Pero seamos realistas... no creo que vaya a ser así-
El viento frío acaricia mi rostro, congela la lágrima que sale de improviso. Mi cabellos se mese y tapa mi cara, pero ¿Qué más da? mi mente no esta aquí.
A lo mejor este merodeando por las calles en búsqueda de una respuesta que le calme o quizá solo esté durmiendo junto a un vagabundo en el umbral de un edificio.
Nada, absolutamente nada se hace más fácil. Nada es más fácil de llevar. Muy por el contrario este peso en mis hombros se hace cada vez más y más pesado. Mis pasos se vuelven cada vez más lentos e inseguros.
¿Hacia dónde voy? Norte, Sur, tal vez en el Este encuentre una respuesta. ¿Y si esta está en el Oeste?
Trivialidades. Decisiones complicadas y trascendentes. Y lo único que sé con certeza es que esta está muy lejos de aquí.

30.8.10

Diferencia

En realidad no hay mayor diferencia si estoy aquí o estoy allá, después de todo jamás he estado en verdad...

25.7.10

Fugaz

Rápido pasaron las cosas por mi cabeza. La verdad fluyó mejor que nunca. Mi vida escrita en el espejo. No soy lo que creí, mas bien lo que decidí.

Flaquear

La ventana se cerró.
Las voces que quise oír se callaron por siempre.
La palabras que esperé escuchar jamás llegarán y ahora.
Ahora sólo queda una elección.

Los caminos son provocadores, llamativos cada uno es su simpleza.
Diferente a más no poder.
Escoger, sólo un resultado posible.
Duda... ¡Duda!... ¡DUDA!...
No sé... ¡No sé!... ¡NO SÉ!...

Lágrimas y frustración.
Irreverencia extremista.
El cenicero se llena poco a poco.

19.7.10

Palabras normales

La cuidad se ve tan pequeña desde este piso 26. La gran Polis llamada Santiago parece una miniatura desde esta altura.
El sonido de los autos y los buses parecen lejanos desde aquí. El viento, este viento sopla de manera formidable. Ah, que ganas me dan de abrir mis brazos y alzarme al vuelo, dejarme llevar por le viento llegar a lugares donde jamás imaginé estar.
Esos lugares que sólo visitamos en sueños. Los sueños que dejamos de lado hace ya mucho tiempo y que de vez en cuando se asoman traviesos y curiosos a nuestra memoria causando que una lágrima melancólica corra por nuestra mejilla.
Ah, esos sueños de antaño. Esos viajes sin fin a mundos de fantasía llenos de colores y sueños realizables.
Nostalgia... Las abadías de mi memoria se llenan de recuerdos hermosos que poco a poco pasa el tiempo, pasan a ser dolorosos. Pero no menos felices. Heridas que sanaron al tiempo y me enseñaron a vivir mejor. Esas lecciones de gente grande, esas que se aprenden y aprehenden.
Las caricias de la luna llena me regocijarón en el umbral de la desesperanza. Fueron los brazos de la cordura quienes con su abrazo me hicieron crecer, convertirme en hombre, en amigo, en hijo, en hermano, en compañero y en amante. Si, en amante. Porque sin amarte no soy un hombre, sin amarte no soy persona, sin amarte no soy yo.
Ahora, miro al cielo y los rostros de mis maestros de vida se vienen a mi mente de forma aleatoria. Todos y cada uno y uno en especial. Aquel que vuela ahora a mi lado.

11.7.10

Previo a cita

Las calles se silenciaron de pronto. Mi mente quedó en blanco. El viento frío acariciaba mi rostro y jugaba con mi cabello. Su cara sonriente se acercaba a mí y no podía reaccionar.

5.7.10

Verdad

La ventana medio abierta, el viento frío ondeando la cortinas de la habitación. Tu cara semidormida apoyada en la almohada. El cigarro a medio fumar que acabo de pisar. Las nostalgias pasadas que vuelven de su tumba a susurrarme al oídos proposiciones indecentes.

Jamás dudé de ti. Jamás dudé de mí... y la verdad...
...La verdad es que jamás dejé de sentir mariposas en el estómago. Sólo me acostumbré a ellas.